Superman (2025)
El nuevo vuelo de Superman es tan emocionante y prometedor como turbulento.
Esta es una cinta que constantemente se queda atrapada en el medio, demostrando una crisis de identidad estilÃstica.
Para entender la visión que James Gunn tuvo al escribir su nueva pelÃcula de Superman (2025), que también dirige, basta con acercarse a un momento que sucede hacia la mitad del metraje. Nada de esto es un spoiler sustancial. Como parte de una charla sobre los gustos musicales del kryptoniano –por supuesto, diálogos muy de Gunn–, Lois Lane (Rachel Brosnahan) le refuta a Clark Kent (David Corenswet) la clasificación que él hace de su propia banda favorita: “¡Ellos no hacen punk-rock! ¡Hacen pop!”.
El intercambio continúa y, de pronto, tras unas preguntas de su amada reportera –que esas sÃ, al revelarse, estropearÃan la experiencia, por lo que es mejor omitirlas–, el Hombre de Acero encuentra la oportunidad perfecta para mencionar que, para él, la raza humana es bastante noble. “Tú piensas que todos son hermosos”, exclama ella, a lo que él responde: “Tal vez ése es el verdadero punk-rock”.
La escena, que dura apenas un par de minutos, encapsula no sólo los principales aciertos de las decisiones narrativas tomadas para el nuevo rumbo del personaje, sino también sus curiosos tropiezos. Resulta por demás interesante la idea principal del realizador y nuevo CEO de DC Studios: humanizar al extremo al personaje. No obstante, al querer destacar –con énfasis que peca de repetitivo– los paralelismos que existen entre el superhéroe alienÃgena y quienes lo acogen en la Tierra, el filme, a ratos, pierde su rumbo, demostrando sÃntomas de una crisis de identidad estilÃstica.
En esta versión, conocemos a Kal-El cuando ya es el salvador de Metrópolis y lleva tres años portando el traje. La producción no pierde tiempo al presentarnos su historia de origen y se va directo a los tres asuntos que le dan forma a la narrativa. Primero, Superman se entera de un secreto de sus padres de Kryptón que lo hace cuestionarse todo lo que significa su presencia para los terrÃcolas. Segundo, el héroe actúa como mediador de un conflicto bélico entre las naciones ficticias de Boravia y Jurhanpur, por lo que el gobierno de Estados Unidos, asesorado por Lex Luthor (Nicholas Hoult), lo quiere interrogar. Tercero, Luthor quiere acabar con él, como siempre, pues su existencia le representa una amenaza.
Hay muchas cosas que el filme hace bien, como presentar al estelar como alguien que vuelve a creer que la gente es buena, y está lejos de la caracterización de dios atormentado que se presentaba en su anterior iteración. El simple hecho de hacer que el superhéroe esté consciente de lo revolucionario que resulta ver la luz en medio de la oscuridad es razón suficiente como para darle el voto de confianza a este reinicio de su historia. De hecho, tal desarrollo confirma que el realizador no ha perdido la sensibilidad que caracteriza sus proyectos, en los cuales los poderes, la grandilocuencia y los efectos especiales no impiden que los estelares sean entrañables. Viene a la mente lo que sucede con sus Guardianes de la Galaxia: por más alocadas e intensas que sean sus misiones, los forasteros espaciales nunca pierden la inocuidad que los vuelve identificables. Siempre hay humanidad. Siempre hay corazón.
No obstante, hay algo de lo que ni siquiera esta producción puede escapar: el molde Marvel. Ojo, que para nada esta fórmula es mala. Es sólo que, al tratar de replicarla creando un universo repleto de acción y humor, es imposible no notar la familiaridad.
Esto es raro, por decir lo menos, sobre todo porque la cinta se está promoviendo como un “borrón y cuenta nueva” para la casa fÃlmica de Detective Comics, pero muy seguido los encargados de la producción prefieren irse a la segura. Como ejemplo, algo que sucede segundos antes de la conversación musical ya mencionada cuando, a través de una ventana, al fondo del plano, vemos a los integrantes de Justice Gang –equipo conformado por Guy Gardner/Linterna Verde (Nathan Fillion), Michael Holt/Mr. Terrific (Edi Gathegi) y Kendra Saunders/Hawkgirl (Isabella Merced)– luchar contra un caricaturesco alienÃgena neón que, según el héroe protagonista, es una pulga interdimensional. “¿Por qué no estás ayudándolos?”, pregunta Lois. “Ellos están bien”, responde Clark. Cosas asà pasan durante toda la pelÃcula, por lo que en cierto punto del visionado uno no puede evitar preguntarse hacia dónde va la propuesta, que parece estar atrapada en el medio.
Se agradece que el director tenga la intención de refrescar al estelar y su entorno, y quizás ésa es la mayor virtud de su interpretación de esta mitologÃa, pues al modernizarla la acerca a una generación que podrÃa ya no sentirse tan atraÃda al concepto del paladÃn incorruptible. Es maravilloso ver a Kal-El en un universo tan distintivo, colorido y cinético (cortesÃa de la fotografÃa vibrante de Henry Braham, en conjunto con el estrafalario diseño de producción de Beth Mickle), en el que sus coprotagonistas por fin tienen las personalidades que les corresponden, además de que las actuaciones y la quÃmica que tienen entre ellos acentúa mucho esto. Lois es avispada y aventurera, Clark no le huye al peligro y Lex es temible porque es alguien que, verdaderamente, no tiene lÃmites.
De igual forma, es para aplaudirse que, en la pelÃcula de Superman (2025), en el afán de modernizar todo, se habla, de manera bastante incisiva, sobre las consecuencias, buenas y malas, que tiene la inmediatez en la era digital, o lo cuestionable que es confiar en tech bros berrinchudos que invierten sus millones en dividir y dañar a la sociedad.
Pero por cada paso acertado que da Gunn, retrocede otro tanto. A ratos, el filme se siente saturado, ya que se pone el enfoque en varios personajes secundarios, lo que hace que Clark pase a segundo término. Aunado a esto, de manera inexplicable, el guion se toma de forma muy literal la idea de humanizar al héroe, al punto de que hay varias escenas en las que lo vemos derrotado, sangrando, siendo azotado contra el piso o, tal cual, a punto de morir con crueldad –extraño que el realizador, con su inclinación a insertar piezas musicales potentes en sus producciones, haya resistido la tentación de utilizar en uno de estos momentos la famosÃsima canción «Superman (It’s Not Easy)«, de Five For Fighting, que dice: “Soy más que un pájaro, soy más que un avión, soy más que una cara bonita al lado de un tren, y no es fácil ser yo”–.
SÃ, en esta entrega hay bastante que celebrar. ¡Corenswet! ¡Brosnahan! ¡Hoult! ¡El adorable Krypto! ¡El tema de John Williams reimaginado! ¡Algo de DC se vuelve a sentir como un cómic traÃdo a la vida! Pero también quedan muchas preguntas. ¿Qué tanto se puede modernizar un sÃmbolo sin traicionar su esencia totémica e indestructible? ¿El humor filoso y rebelde de quien está tras la cámara en realidad era el adecuado para esta hazaña? ¿Era necesaria la presentación de tantas figuras poderosas en el mismo relato?



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